Ala da Misericórida no cemitério de Monte D´Arcos
Durante el siglo XIX, la Misericórdia de Braga tuvo dos cementerios, uno junto al Hospital de São Marcos y otro en una sección privada del actual cementerio municipal.
Espacios de enterramiento anteriores al siglo XIX

La Misericórdia tenía dos lugares para hacer entierros: la iglesia de São Marcos y la iglesia al lado de la Sé Catedral. La Misericórdia de Braga hacia enterramientos de niños expósitos y de pobres en el claustro de la Sé, con excepción de los que morían en el Hospital de São Marcos. Los que morían aquí, podrían ser sepultados en una tierra bajo la administración del capellán del Hospital o en el claustro del mismo.
El cementerio en el claustro de Santo Amaro se encontraba bajo administración de la Misericórdia de Braga. En este lugar eran recibidos los difuntos pobres, especialmente peregrinos y descolocados de su tierra.
- Sección privada de la Misericordia de Braga

Actualmente, la Santa Casa da Misericórdia de Braga tiene una sección privada en el Cementerio Municipal de Monte D'Arcos, que se encuentra en el nivel intermedio del mencionado cementerio.
El acceso a la planta superior del ala Santa Casa se realiza a través de unas escaleras, en las que se aprecia una barandilla con un módulo en forma de cruz de Santo André. Realizadas en hierro fundido, estas barandillas están formadas por arcos entrelazados y rematadas por fuegos artificiales en las cuatro esquinas.
- Patrimonio artístico presente en la sección de la Santa Casa da Misericordia de Braga
Dado que la mayoría de las catacumbas estuvieron disponibles más de una vez, el número de lápidas antiguas que todavía podemos encontrar en el ala de la Misericordia de Braga es muy pequeño.
Después del entierro de José María de Sousa el 12 de diciembre de 1906, la catacumba número 12 pasó a ser perpetua. Esta lápida de mármol fue realizada por el taller Teixeira, de Braga, con un busto del difunto en el centro acompañado de una rama de olivo y una palma.

En la catacumba número 23 están depositados los restos mortales de Rosa Maria Teixeira, esposa del Caballero de la Orden de Cristo, Joaquim da Fonseca. Se supone que inicialmente esta lápida, con la marca "Amatucci", no tenía ninguna inscripción, ya que prevalecen los símbolos. Alrededor hay una rama de hiedra y belladona que simbolizan la muerte como un sueño profundo. En el centro también se puede ver la figura de una mujer inclinada sobre una urna, iconografía muy utilizada en noticias necrológicas y en invitaciones a funerales.

La catacumba número 24 pertenece a Manuel José da Cruz Machado. Se presume que esta lápida, de piedra lioz, fue trasladada del Cementerio de Desprezos, ya que no encaja completamente en la bóveda de la catacumba. En el centro hay una corona de mármol de piedras perpetuas flanqueada por dos tablas en las que se encuentra la inscripción. Como la corona es de otra piedra, es probable que fuera colocada allí más tarde, pero sigue siendo del siglo XIX.

La catacumba número 38 pertenece a António Maria de Araújo Esmeriz, fallecido el 4 de agosto de 1904. Hecha en pizarra, esta lápida permite tener una percepción de cómo serían las lápidas más antiguas de este cementerio.

Abierto de:
- Lunes a sábado: 8hOO a 18hOO
- Domingos y días de fiesta: 8h30 a 17h00
